Alemania y Francia reactivan la ampliación europea con un nuevo plan para los Balcanes
La Unión Europea quiere demostrar que su promesa de integración sigue vigente y, por primera vez en más de una década, el ingreso de nuevos miembros vuelve a tener un horizonte concreto.
La Unión Europea quiere demostrar que su promesa de integración sigue vigente y, por primera vez en más de una década, el ingreso de nuevos miembros vuelve a tener un horizonte concreto. La iniciativa impulsada por Berlín y París podría acelerar el camino de los países de los Balcanes Occidentales hacia el bloque y convertir a Montenegro en el próximo Estado miembro antes de 2028.
La cumbre entre la Unión Europea y los países de los Balcanes Occidentales, celebrada en la ciudad montenegrina de Tivat, dejó una de las señales políticas más claras de los últimos años sobre el futuro del proceso de ampliación del bloque. El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, presentaron una iniciativa conjunta destinada a integrar de manera gradual a los países candidatos, permitiéndoles acceder a beneficios económicos e institucionales incluso antes de alcanzar la membresía plena.
La propuesta, que recibió un amplio respaldo entre los líderes europeos, busca romper con una dinámica que durante años alimentó la frustración en la región. Desde la adhesión de Croacia en 2013, la Unión Europea no ha incorporado nuevos miembros, mientras varios países de los Balcanes Occidentales continuaban avanzando lentamente entre reformas, negociaciones y obstáculos políticos.
"El mensaje es claro: los queremos con nosotros", afirmó Merz al término del encuentro, al defender una estrategia que acerque progresivamente a los candidatos al mercado único europeo, a programas comunitarios y a determinados espacios de cooperación política y económica.
El nuevo enfoque responde también a un contexto geopolítico cada vez más complejo. La guerra en Ucrania y la creciente influencia de Rusia y China en los Balcanes han llevado a Bruselas a considerar la ampliación no solo como un proyecto económico, sino como una herramienta estratégica para fortalecer la seguridad y la estabilidad del continente.
Entre los países que podrían beneficiarse de esta fórmula figuran Montenegro, Albania, Serbia, Bosnia y Herzegovina y Macedonia del Norte, mientras que Kosovo mantiene el estatus de potencial candidato. Sin embargo, es Montenegro el que aparece hoy como el alumno más avanzado del proceso.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo durante la cumbre que el país está "al alcance" de convertirse en el vigésimo octavo miembro de la Unión antes de 2028, siempre que mantenga el ritmo de las reformas vinculadas al Estado de derecho, la independencia judicial y la lucha contra la corrupción.
Montenegro ya ha abierto todos los capítulos de negociación con Bruselas y ha cerrado una parte significativa de ellos, un progreso que lo coloca por delante del resto de los aspirantes de la región. Albania también ha acelerado su proceso en los últimos años y es considerada por varias capitales europeas como la siguiente candidata con mayores posibilidades.
La iniciativa franco-alemana contempla además una integración escalonada que permitiría a estos países participar en determinados programas europeos, acceder a partes del mercado común e incluso contar con representación en algunos espacios institucionales, sin esperar a la culminación de un proceso de adhesión que tradicionalmente puede extenderse durante más de una década.
Para la Unión Europea, el desafío es doble: mantener la exigencia de reformas democráticas y, al mismo tiempo, ofrecer resultados tangibles a sociedades que llevan más de veinte años esperando una incorporación prometida. Para los Balcanes Occidentales, la cumbre de Tivat marca el inicio de una nueva etapa en la que, por primera vez en muchos años, la ampliación vuelve a parecer una posibilidad concreta y no solo un compromiso político.