Sheinbaum presenta Olinia, el primer automóvil eléctrico mexicano que busca abrir una nueva era industrial
México dio un paso simbólico hacia la construcción de una industria automotriz propia con la presentación oficial de Olinia, el primer vehículo eléctrico desarrollado en el país.
México dio un paso simbólico hacia la construcción de una industria automotriz propia con la presentación oficial de Olinia, el primer vehículo eléctrico desarrollado en el país. El proyecto, impulsado por el Gobierno de Claudia Sheinbaum junto a universidades y centros de investigación, aspira a convertir a la innovación nacional en uno de los motores de la transición energética.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó este domingo el prototipo funcional de Olinia 1, el primer automóvil eléctrico diseñado y desarrollado en el país, un proyecto que entra ahora en su fase de producción y cuya llegada al mercado está prevista para el verano de 2027 con un precio inicial de 150.000 pesos.
El acto se llevó a cabo en uno de los hangares de la Base Aérea Militar de Santa Lucía, en el Estado de México, donde la mandataria incluso tomó el volante del vehículo ante investigadores, ingenieros y funcionarios que han participado en su desarrollo. El modelo es un compacto urbano con capacidad para hasta seis pasajeros y cuenta con adaptaciones para el traslado de personas en silla de ruedas.

Durante la presentación, Sheinbaum destacó que el automóvil representa mucho más que un nuevo producto para el mercado. "Es la muestra de que México puede ir más allá de ser un simple receptor de inversiones; puede generar conocimiento, desarrollar tecnología, diseñar soluciones y crear valor a partir de sus propias capacidades", afirmó.
La presidenta aseguró que Olinia simboliza una nueva etapa para el país en materia de innovación y electromovilidad, al integrar el trabajo conjunto de universidades, centros de investigación y el Estado para desarrollar tecnología propia. Según explicó, el proyecto busca sentar las bases de una industria nacional capaz de competir en uno de los sectores que experimentará la mayor transformación durante las próximas décadas.
El vehículo incorpora una batería de 14,7 kilowatts, ofrece una autonomía superior a los 125 kilómetros por carga y alcanza una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora. Sus desarrolladores estiman que el costo de operación rondará los 49 centavos por kilómetro, alrededor de cinco veces menos que el de un automóvil de gasolina, lo que podría representar un ahorro cercano a los 50.000 pesos anuales para sus propietarios.
Al concluir la presentación, Sheinbaum felicitó al equipo técnico responsable del proyecto con un breve mensaje: "Misión cumplida". Por su parte, el coordinador de Olinia, Roberto Capuano Tripp, adelantó que la siguiente etapa será el desarrollo de Olinia Cargo, una versión destinada al transporte ligero de mercancías, cuya presentación está prevista para las próximas semanas.
El proyecto se desarrolla en el Centro de Diseño Olinia, ubicado en el Instituto Tecnológico de Puebla, donde más de cien investigadores, ingenieros y especialistas trabajan en la evolución de la plataforma. La iniciativa nació a comienzos de 2025 con la participación del Instituto Politécnico Nacional y el Tecnológico Nacional de México, apoyados con recursos públicos para impulsar una industria tecnológica de origen nacional.
La apuesta responde también a una realidad demográfica: alrededor del 70 % de la población mexicana vive en zonas urbanas y la mayoría de sus desplazamientos diarios no supera los 30 kilómetros. Bajo esa lógica, Olinia fue concebido como un vehículo accesible para la movilidad cotidiana y los servicios urbanos.
La presentación del automóvil marca además un momento simbólico para la industria mexicana. Aunque el país figura entre los mayores fabricantes de vehículos del mundo y el sector representa cerca del 4 % del PIB nacional y más del 20 % de la producción manufacturera, hasta ahora no contaba con una marca eléctrica propia impulsada desde el ámbito público. Con Olinia, el Gobierno busca que México participe en la transición global hacia la movilidad eléctrica no solo como ensamblador, sino también como desarrollador de tecnología.